(...) Lo triste es pensar que cuando más tenía que disfrutar algo no
me di cuenta, y ese momento no volverá a pasar jamás, desaparece
como un día más, como un día cualquiera. Sin cambiar absolutamente nada.
Hoy cualquiera puede terminar con la vida de uno. Hoy cualquiera puede destruir lo que uno ganó con toda una vida de esfuerzo. Hoy cualquiera puede revelarnos el misterio de la muerte con sólo salir a la calle. Hoy cualquiera puede dañar innecesariamente, por placer, por ignorancia, por suciedad en su corazón. El miedo, el odio, la rabia, la impotencia.
El ser humano puede llegar a ser el animal más repugnante que existe.
debería haberle dicho. Porque parece que no le quedó muy claro, y piensa que soy esa casa que compró en la costa, la que está disponible en todo momento, la que la saca del ambiente agobiante de la ciudad, sólo por un tiempo. El frasco de mentiras está a punto de reventar. Se lo dije, se lo avisé, no tolera una sola moneda más. A ella no le importa, sólo se deja ser.
Y eso es lo más triste, aceptar que es la misma mentirosa compulsiva de siempre, y que yo no dejo de ser su casita cuatro ambientes de Mar del Plata.
enero 07, 2013
Su boca tibia me hacía temblar, me sentía débil, confundida.
El concepto de lo que está bien y lo que está mal, lo que aprendí sobre el amor los últimos años, lo que debería sentir, lo que siento; todo se veía borroso.
El miedo a lastimar, el miedo a lastimarme, el miedo a equivocarme.
¿Pude inventar una pasión incierta? ¿Pude confundir la sensación? ¿Acaso pude sentir una mentira?
julio 20, 2011
Tendría que dejar de buscar señales para no borrarlo de mi vida,
finalmente voy a ser yo quien lo decida.